Sociedad
Vecinos de El Alto caminan kilómetros para trabajar ante bloqueos persistentes
Habitantes de comunidades rurales y zonas periféricas deben recorrer largas distancias a pie para llegar a sus empleos. Denuncian agresiones de pequeños grupos que reinstalan los cierres de vías.
Puntos clave de la noticia:
- Cientos de trabajadores deben caminar varios kilómetros para llegar a sus empleos por los bloqueos en rutas hacia El Alto.
- Los manifestantes reinstalan bloqueos en puntos como Samo y Ventilla pese al operativo policial, interrumpiendo el tránsito hacia Oruro.
- Vecinos denuncian que los bloqueadores no tienen claridad sobre los motivos de la protesta y actúan en grupos pequeños y agresivos.
- La escasez de transporte y suministros, como el gas licuado, agrava la situación en las zonas periféricas.
- El alza de precios de la canasta familiar y los salarios estancados aumentan la presión económica sobre los trabajadores.
La reinstalación de puntos de bloqueo en las rutas que conectan a El Alto con el resto del país ha forzado a cientos de trabajadores a realizar recorridos de varios kilómetros a pie para cumplir con sus jornadas laborales. A pesar del despliegue del operativo policial denominado Corredor Humanitario Banderas Blancas, la persistencia de grupos de manifestantes en sectores estratégicos como Samo y Ventilla mantiene interrumpido el tránsito vehicular en la carretera hacia Oruro.
En nuestro país, la interrupción de vías afecta de manera directa a quienes dependen del transporte público para trasladarse desde las zonas periféricas hasta los centros urbanos. Un vecino de la comunidad de Samo, quien prefirió no identificarse por temor a represalias, relató que su trayecto habitual de 45 minutos hacia La Ceja de El Alto se ha convertido en una caminata de horas ante la imposibilidad de que circulen vehículos, incluidos los camiones distribuidores de gas licuado de petróleo.
Falta de claridad en las demandas
El ciudadano cuestionó la legitimidad de las medidas de presión y señaló que muchos de los movilizados no tienen argumentos claros sobre los motivos de la protesta. "No dejan pasar nada. La gente no tiene gas a domicilio y quiere que entre el transporte, pero no dejan. Les preguntas y no tienen noción de por qué es el bloqueo", afirmó el trabajador mientras retomaba su trayecto a pie.
Aunque reconoció que la gestión gubernamental presenta dificultades, el vecino calificó de extremas las medidas actuales. Según su testimonio, la dinámica de los bloqueos en la zona se caracteriza por la rearticulación constante de grupos reducidos tras el paso de las fuerzas de seguridad. "La Policía limpia el camino, pero los bloqueadores vienen por detrás. No son una masa grande, son cuatro o cinco personas que se ponen agresivas y arrojan piedras", explicó.
Impacto en la economía familiar
La situación en El Alto se agrava por el incremento en los precios de los productos de la canasta familiar, un factor que presiona aún más a los trabajadores con ingresos fijos o empleos informales. El entrevistado subrayó que el costo de vida ha subido de forma considerable, mientras que los salarios permanecen estancados, dificultando el sustento de las familias en el sector.
"Tengo que cumplir con mi trabajo porque tengo un horario y una familia que mantener. Si no hay movilidad, voy a pie", señaló el ciudadano. Esta realidad es compartida por miles de personas en nuestra ciudad que, ante la falta de transporte, deben sortear los puntos de conflicto para evitar la pérdida de sus fuentes de ingresos, en un escenario donde incluso el comercio minorista se ha visto paralizado por la falta de suministros y la inseguridad en las rutas.



