Connect with us

Política

La Iglesia frena el desbloqueo cívico en Santa Cruz tras abrir diálogo

La dirigencia cívica suspendió la movilización hacia la Chiquitania tras aceptar la mediación eclesiástica. El conflicto persiste con bloqueos activos y desabastecimiento de insumos médicos en varias provincias.

Publicado

Continúa el corte de ruta hacia la Chiquitania
00:00 00:00

Puntos clave de la noticia:

La dirigencia cívica de Santa Cruz decidió desactivar la movilización hacia la zona de la Chiquitania, prevista para este martes, tras aceptar la mediación de la Iglesia Católica, la Policía y las Fuerzas Armadas. La determinación busca evitar enfrentamientos con sectores campesinos que mantienen bloqueadas las rutas del departamento y abrir un espacio de pacificación en medio de una crisis que ya genera desabastecimiento de medicamentos y oxígeno en diversas provincias de nuestro país.

La posibilidad de una tregua surgió luego de que venciera el plazo otorgado por el Comité pro Santa Cruz para que las autoridades restablecieran el libre tránsito en las carreteras. El plan inicial consistía en concentrar a la ciudadanía en el monumento al Cristo Redentor para avanzar hacia San Julián e intentar levantar los cortes de vía que persisten desde hace casi dos semanas por parte de sectores afines al ala evista, quienes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

Ante el riesgo de un choque violento entre civiles, el arzobispo de Santa Cruz, monseñor René Leigue, intervino para solicitar una salida negociada. El prelado advirtió que la extensión de la crisis registrada en La Paz hacia otras regiones representa una preocupación mayor para la ciudadanía. "El diálogo siempre tiene que prevalecer", señaló Leigue, quien instó a los movilizados a considerar las consecuencias humanas de los bloqueos, que afectan principalmente a niños, adultos mayores y personas enfermas atrapadas en las rutas.

Cuarto intermedio y situación en las carreteras

Tras una reunión de emergencia en las instalaciones del Comité cívico, el vicepresidente de la institución, Stello Cochamanidis, anunció un cuarto intermedio en las acciones de protesta para no entorpecer los esfuerzos de la Iglesia. El dirigente explicó que la prioridad actual es resguardar la vida de los ciudadanos bolivianos, aunque mantuvo la presión sobre el Ejecutivo para que garantice la transitabilidad en todo el territorio nacional.

Por su parte, el comandante departamental de la Policía en Santa Cruz, coronel David Gómez, confirmó que se mantienen operativos preventivos en puntos estratégicos como Mairana para impedir nuevos cortes de ruta. Según el reporte oficial, todavía existen puntos de bloqueo activos en San Julián, Guarayos y la zona de Puerto Grether, lo que mantiene interrumpida la conexión hacia el oriente y los valles.

La situación en San Julián mostró una leve distensión anoche, cuando los manifestantes permitieron el paso de vehículos varados durante dos horas. Sin embargo, la incertidumbre persiste entre los transportistas y pasajeros que aún no pueden llegar a sus destinos debido a la intermitencia de las medidas de presión.

Impacto en la salud y la producción

El impacto del conflicto ha escalado a niveles críticos en el sistema sanitario regional. Municipios como Urubichá y Ascensión de Guarayos se declararon en emergencia debido al agotamiento de oxígeno medicinal, antibióticos y otros insumos esenciales. Las autoridades locales informaron que la imposibilidad de abastecimiento por vía terrestre pone en riesgo la atención hospitalaria básica en estas poblaciones.

En el sector productivo, las pérdidas económicas son millonarias. Luis Alberto Banegas, presidente del bloque de los Valles Cruceños, detalló que los agricultores enfrentan una crisis severa desde finales del año pasado. Solo en el sector tomatero, las pérdidas se estiman en un millón de bolivianos diarios debido a la imposibilidad de trasladar la cosecha a los mercados de consumo masivo.

Nue Morón, presidente de la Asociación de Horticultores y Fruticultores (Asohfrut), alertó que más de 5.000 productores están afectados directamente. Según Morón, la falta de garantías para circular ha provocado que muchos agricultores abandonen sus campos ante la inviabilidad de recuperar sus inversiones, lo que podría derivar en un desabastecimiento de alimentos a corto plazo en los mercados locales.