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Salud

Estudio revela que 150 minutos de ejercicio semanal ofrecen solo protección cardiovascular mínima

Una investigación internacional determina que triplicar el tiempo mínimo de actividad física reduce el riesgo cardíaco en un 30%. El estudio destaca la importancia de mejorar la capacidad cardiorrespiratoria individual.

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El ejercicio, clave para la salud cardiovascular e integral

Puntos clave de la noticia:

Una nueva investigación científica determinó que los 150 minutos semanales de actividad física moderada, recomendados habitualmente por organismos internacionales, ofrecen una protección cardiovascular limitada en comparación con niveles de entrenamiento más intensos. El estudio concluye que, si bien cumplir con este umbral mínimo reduce el riesgo de enfermedades cardíacas entre un 8% y un 9%, los beneficios más significativos requieren de una inversión de tiempo considerablemente mayor.

Los investigadores observaron que las personas que logran reducir su riesgo cardiovascular en más de un 30% realizan volúmenes de actividad física entre tres y cuatro veces superiores a las recomendaciones mínimas actuales. El trabajo subraya que la relación entre el ejercicio y la protección del corazón no es lineal, lo que implica que los beneficios para la salud continúan aumentando de forma progresiva a medida que se incrementa el nivel de movimiento y la intensidad del entrenamiento.

El papel de la capacidad cardiorrespiratoria

Uno de los hallazgos más relevantes del análisis es la importancia de la capacidad cardiorrespiratoria como indicador independiente de salud. Según los datos obtenidos, cada mejora de 1 mL/kg/min en esta capacidad mantiene una asociación protectora adicional frente al riesgo cardiovascular. Este dato refuerza la teoría de que no solo es fundamental la cantidad de tiempo dedicada al ejercicio, sino también la respuesta fisiológica del organismo ante el esfuerzo físico.

El estudio sostiene que la forma física de un individuo se relaciona con un menor riesgo de padecer patologías cardíacas, incluso cuando se aíslan otros factores de riesgo. Esto sugiere que la eficiencia del sistema circulatorio y pulmonar actúa como un escudo protector que se fortalece con la constancia y la exigencia gradual en las rutinas de entrenamiento.

Hacia una prevención personalizada

Los autores del trabajo proponen un cambio en las estrategias de salud pública, sugiriendo que las pautas de ejercicio deberían adaptarse al nivel de forma física y a las necesidades individuales en lugar de aplicar una recomendación general única. En la práctica, esto supone que la combinación de ejercicio aeróbico, entrenamiento de fuerza y la reducción del tiempo sedentario resulta más eficaz para mejorar la resiliencia cardiovascular a largo plazo.

Incorporar hábitos como subir escaleras, practicar deportes de forma regular o establecer rutinas de fuerza contribuye a aumentar la capacidad física de manera sostenida. Para los especialistas, el objetivo final debe ser el incremento progresivo de la intensidad para maximizar la protección del sistema cardiovascular frente a futuras complicaciones.

Este contenido ha sido elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y supervisado por el equipo de Metro.