Salud
La alimentación energética surge como alternativa para optimizar el rendimiento deportivo
Especialistas proponen un enfoque nutricional basado en el equilibrio energético y la individualización según la disciplina y el clima.
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La alimentación energética se posiciona como una herramienta integral para potenciar el rendimiento físico, basada en la premisa de que el valor de los alimentos reside tanto en su aporte nutricional como en la energía que transmiten al organismo. Según la entrenadora y especialista en nutrición Olga Castañeda, este enfoque busca superar la visión tradicional de contar calorías para priorizar cómo, cuándo y qué se ingiere en función de las necesidades individuales de cada atleta.
A diferencia de los planes convencionales, esta metodología valora la respuesta del cuerpo ante diferentes estímulos alimentarios. Castañeda explicó en una publicación para la revista SportLife que el propósito es alcanzar un desempeño óptimo mediante una mirada holística que contempla desde el tipo de entrenamiento hasta la estación del año.
El equilibrio entre alimentos expansivos y contractivos
Uno de los pilares de esta tendencia es la identificación de alimentos según su efecto en el cuerpo. Los expertos distinguen entre productos expansivos, como el azúcar y el alcohol, que generan una energía rápida pero pasajera, y alimentos contractivos, como las carnes rojas y los embutidos, que pueden tensar el organismo de manera excesiva.
Patricia Restrepo, directora del Instituto Macrobiótico de España, señaló que el equilibrio radica en elegir fuentes que aporten estabilidad. "El deportista necesita una fuente energética que no provoque altibajos, sino que mantenga la fuerza y la concentración durante la actividad física", afirmó Restrepo. En este esquema, los cereales integrales cocidos, como el arroz o la quinoa, ocupan una posición central y equilibrada, mientras que los vegetales de hoja verde ayudan a relajar y enfriar el cuerpo.
Esta perspectiva coincide con la evidencia científica reciente. Un estudio publicado en 2026 en la revista Clinical Nutrition ESPEN respalda la importancia de ajustar la dieta a las necesidades de cada deportista. Según los investigadores de dicha publicación, las estrategias nutricionales individualizadas son esenciales para alcanzar los objetivos del entrenamiento y mantener la salud, destacando que el equilibrio de macronutrientes debe variar según la intensidad del esfuerzo.
La influencia de la preparación y la temporada
La forma de preparar los alimentos también altera su impacto energético. Los especialistas advierten que una verdura cruda no produce el mismo efecto que una cocida al vapor o salteada. En climas fríos o tras entrenamientos de alta intensidad, los platos templados ayudan a relajar la musculatura y reponer energía sin enfriar el sistema interno.
La observación de las sensaciones postprandiales es fundamental para personalizar la dieta. De acuerdo con información de SportLife, cambios sencillos como sustituir cereales refinados por integrales pueden mejorar la digestión, el estado de ánimo y la velocidad de recuperación. La recomendación general de los expertos es priorizar alimentos naturales, de temporada y mínimamente procesados, evitando los extremos de azúcar o proteína animal que puedan desestabilizar el rendimiento.
Finalmente, el ajuste estacional resulta determinante. Mientras que en invierno se opta por alimentos que calienten el cuerpo, en verano prevalecen los platos frescos y ligeros. Esta adaptabilidad permite que el organismo no solo responda mejor al ejercicio, sino que también optimice sus procesos de reparación muscular tras el esfuerzo físico.
