Sociedad
Liberan 2.000 tortugas de río en el Beni para preservar la especie
La Reserva de la Biosfera del Beni liberó 2.000 tortugas de río en San Borja para proteger a la especie del tráfico ilegal y las inundaciones.
Puntos clave de la noticia:
- Liberación de 2.000 tortugas de río de la especie Podocnemis unifilis en el río Maniqui, San Borja, como parte de un programa de conservación de tres décadas.
- El programa busca mitigar amenazas como inundaciones, pérdida de hábitat y tráfico ilegal de huevos que afectan a esta especie amazónica.
- Los huevos son rescatados de playas naturales durante patrullajes nocturnos y trasladados a playas artificiales para su incubación controlada.
- Las crías permanecieron seis meses en piscinas con cuidado humano debido a inundaciones que habrían impedido su supervivencia en libertad.
- El sostenimiento del programa depende de donaciones externas, logrando recaudar 7.000 bolivianos mediante una campaña de apadrinamiento.
La Reserva de la Biosfera y Estación Biológica del Beni liberó el pasado 5 de junio a 2.000 tortugas de río de la especie Podocnemis unifilis en el río Maniqui, en el municipio de San Borja. La actividad, que forma parte de un programa de conservación con tres décadas de vigencia en nuestro país, busca mitigar el impacto de las inundaciones y el tráfico ilegal de huevos que amenazan a esta especie amazónica.
El operativo de liberación contó con la participación de guardaparques, técnicos de la reserva y pobladores locales. Según explicó el guardaparque Marcos Uzquiano, estas tortugas, conocidas localmente como petas de río, habitan en diversas regiones de la Amazonia, incluyendo Colombia, Brasil y Venezuela, pero enfrentan riesgos críticos en las playas naturales de nuestra región debido a la pérdida de hábitat por desastres naturales.
El proceso de preservación comienza cada año entre agosto y septiembre, durante el periodo de desove. Los guardaparques realizan patrullajes nocturnos para rescatar los huevos de las playas antes de que sean saqueados por traficantes o destruidos por el agua. "Llevamos baldes plásticos con capas de arena donde se depositan delicadamente los huevos, manteniendo la misma posición en la que fueron encontrados en el nido", señaló Uzquiano.
Tras el rescate, los huevos son trasladados a playas artificiales controladas donde permanecen entre 60 y 70 días hasta su eclosión. Durante este tiempo, el personal de la reserva realiza un monitoreo diario para evitar ataques de depredadores y robos por parte de personas que aprovechan situaciones críticas, como los incendios forestales, para vulnerar los cercos de seguridad.
En esta ocasión, las crías permanecieron seis meses bajo cuidado humano en piscinas amplias, donde recibieron alimentación y asistencia veterinaria. Este periodo de cautiverio se extendió más de lo habitual debido a las constantes inundaciones registradas en la zona, que habrían sepultado a los ejemplares bajo sedimentos si hubiesen sido liberados prematuramente.
El sostenimiento de este programa depende en gran medida de aportes externos. La alimentación de las tortugas y los gastos operativos de transporte requieren una inversión constante. Por ello, la reserva mantiene activa una campaña de apadrinamiento que permite realizar donaciones desde los 20 bolivianos a través de la fundación Fundesnap. Este año, la iniciativa logró recaudar 7.000 bolivianos, destinados íntegramente a la logística de rescate y protección de la especie en el Beni.
