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Economía

El pago con QR redibuja la economía cotidiana en Bolivia

El uso de efectivo en nuestro país cayó del 85% al 64% en cinco años, impulsado por la masificación de las transferencias inmediatas y las billeteras móviles.

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La economía boliviana atraviesa un cambio estructural en su forma de transaccionar dinero. Según el último informe de Vigilancia del Sistema de Pagos del Banco Central de Bolivia (BCB), en 2025 se realizaron un promedio de 229 pagos electrónicos por habitante, mientras que las operaciones inmediatas mediante códigos QR alcanzaron las 1.697 transacciones por minuto. Este fenómeno marca el retroceso del efectivo, que pasó de representar el 85% de los pagos en 2020 al 64% en la actualidad.

La transformación ya no se limita al comercio formal. Desde vendedoras en mercados populares hasta taxistas y ferias barriales, el celular se ha consolidado como una caja registradora portátil. Para el economista Germán Molina, la consolidación de las empresas de tecnología financiera (fintech) ha sido la piedra angular de este ecosistema. "Usar menos billetes es una tendencia global y nuestro país no puede estar al margen", explicó Molina, quien destacó que las herramientas digitales permiten una mayor inclusión financiera en el sistema nacional.

El fin de la hegemonía del efectivo

El informe del BCB identifica la interoperabilidad —la capacidad de pagar desde cualquier banco o billetera móvil a cualquier receptor— como el punto de inflexión que democratizó el acceso. Los pagos mediante QR crecieron un 131% respecto a 2024. En el segmento de las órdenes electrónicas de transferencia (OETF), que permiten mover fondos por banca móvil o internet, los pagos inmediatos pasaron de representar el 7% en 2021 al 86% en 2025.

Este avance ha desplazado a instrumentos tradicionales. El volumen de operaciones con cheques cayó un 12% en el último quinquenio, quedando relegado a transacciones empresariales de gran escala. Incluso el uso de tarjetas físicas disminuyó un 23%, ya que los usuarios prefieren el pago directo desde el dispositivo móvil.

Inclusión y brechas tecnológicas

Las billeteras móviles han jugado un rol determinante, especialmente entre la población no bancarizada. En 2025 se procesaron 691 millones de operaciones por esta vía, un crecimiento anual del 105%. Actualmente existen 6,7 millones de billeteras activas en nuestro país, frente a los 1,6 millones que se registraban en 2021. Al funcionar mediante corresponsales no financieros, estos servicios han llegado a zonas donde la banca tradicional tenía escasa presencia.

Sin embargo, la transición digital enfrenta obstáculos estructurales. Alison Berbetty, experta en activos digitales, señaló que aunque estos sistemas ofrecen mayor seguridad y trazabilidad, una parte considerable de la población aún depende del dinero físico. "Más del 70% de la población trabaja en la informalidad y depende del efectivo", afirmó Berbetty, añadiendo que la falta de acceso a internet y la brecha en habilidades tecnológicas excluyen todavía a ciertos sectores de la sociedad.

Desafíos en seguridad y supervisión

El crecimiento de los pagos digitales ocurre en un contexto económico complejo, marcado por la escasez de divisas y restricciones de liquidez, lo que ha acelerado la adopción de medios electrónicos por su eficiencia operativa. Ante este escenario, el BCB ha anunciado planes para integrar el sistema local con plataformas regionales como el PIX de Brasil y explorar mecanismos vinculados a activos virtuales.

Este nuevo panorama exige fortalecer la ciberseguridad. Los especialistas sugieren la implementación de herramientas de análisis de redes y algoritmos de detección de anomalías para prevenir fraudes y monitorear la liquidez del sistema en tiempo real. La formación de especialistas en ciencia de datos y seguridad informática se perfila como una prioridad para las autoridades financieras en esta nueva etapa de digitalización acelerada.

Este contenido ha sido elaborado con la ayuda de herramientas de inteligencia artificial y supervisado por el equipo de Metro.